EL Amor en Acción

amor

“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” Romanos 12:9-10 

El amor, es una palabra que, aunque se dice para muchos con facilidad, conlleva un gran compromiso y entrega de cada uno de nosotros.

En los tiempos en los que nos encontramos, muchos nos hemos podido dar cuenta que convivir (en tiempos de pandemia), pareciera no ser tan fácil, a medida que compartimos más tiempos en familia, podemos descubrir cosas que nos gustan, otras que no, y otras que se tornaron insoportables; y es aquí donde el amor sin fingimiento viene a tomar un papel determinante.

Hemos aprendido a fingir que amamos a los demás. Sabemos cómo hablar con bondad, evitando herir sentimientos y aparentando interés en los demás. Podemos aun fingir que nos llenamos de compasión cuando oímos de las necesidades de otros o de indignación cuando nos enteramos de alguna injusticia. Pero Dios nos llama a vivir en el verdadero amor que va más allá de las emociones y conducta superficiales.

El amor sincero requiere paciencia, comprensión y esfuerzo. Incluye hacer algo para que otros sean mejores. Demanda tiempo, dinero y participación personal.

La real convivencia de las 24 horas en nuestros hogares ha generado conflictos en nuestra alma y nos llevan a plantearnos ¿Estamos amando según el modelo de Cristo? O solo estábamos “Soportando -Fingiendo una supuesta PAZ”

¿Cómo honrar y amar sin fingimiento a las personas de nuestra familia, con la que convivimos diariamente?

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Efesios 5:2

 

APLICACIÓN TEOTERAPICA

No vamos a aceptar las normas de que este mundo nos trata de imponer, hagamos una entrega genuina de nuestro corazón y nuestra mente a Dios para ser transformados  en el  Amar, Servir y honrar a nuestra familia

No condicionando aún nuestro amor y entrega por lo que recibimos de su parte, sino que amar sin fingimiento sea nuestra decisión personal.

Porque juntos y amando sin fingimiento GLORIFICAMOS A DIOS (Salmo 34:3)