Independientemente de tu pronta respuesta, es bueno que como hijos de Dios nos hagamos esta pregunta, ¿Hace cuánto no te lo preguntabas? ¿Alguna vez te lo habías preguntado? Somos hijos por medio de la fe, pero todo hijo de Dios es un buen analista, por medio del Espíritu Santo somos capaces de hacernos autocriticas, ver nuestras falla y logros, nuestras deficiencias y aciertos. Y esto es algo hermoso, porque en todo momento estamos en la búsqueda de mejorar por medio de él.
Hago esta interrogante, porque es necesaria en la vida de todo seguidor de nuestro Señor Jesucristo.
Muchas veces hablamos de nuestras constantes fallas, nos llenamos del mensaje de Papa Dios en lo que respecta el pecado, nuestras faltas y errores y ¡gloria a Dios por eso Familia!
Pero quiero remarcar porque cuando nuestro mismo Rey de Reyes nos hace el desafío de “Muy bien hijo/a mío ahora que tú tienes, comparte de lo que se te dio” o “Serán capaces de hacer cosas más grandes que yo hice aquí en la tierra” hacemos oídos sordos, dejando este desafío para los más “calificados” de la iglesia.
- Dios no llama al perfecto para el trabajo (recordemos el historial de los 12) [Marcos 2:17]
- No estamos solos ante el llamado, solos no logramos hacer absolutamente [Juan 15:5]
- Que nuestro ego no nuble nuestra visión, aunque somos llamados no somos indispensables. [Mateo 22:14]
Este es el tiempo para actuar, para permitir que el Espíritu Santo se manifieste con todo su poder en acción a través de nuestras vidas.

