Es la cualidad o don natural que tiene una persona para atraer a los demás por su presencia, su palabra o su personalidad.
En el cristianismo, gracia o don concedido por Dios a algunos creyentes en beneficio de la Comunidad.
¿Podemos aprender a ser más carismáticos? Prestando mucha atención a nuestra comunicación no verbal o lo que es lo mismo, a las posturas que adoptamos. El contacto visual, los gestos, nuestra forma de vestir o la imagen que proyectamos.
Cuando una persona carismática entra en una habitación, atrae todas las miradas y sin necesidad de decir una palabra, transmite una total confianza. El 65% de la comunicación que mantenemos con los demás es no verbal.
Nuestro comportamiento no verbal revela en gran medida nuestra personalidad, nivel cultural, educación, actitud hacia los demás y capacidad para afrontar los problemas o las distintas situaciones en las que nos desenvolvemos e incluso nuestra ideología, creencias, situación económica, la postura del cuerpo es uno de los elementos claves para generar confianza.
Cuando hablamos con la espalda recta, las manos fuera de los bolsillos y los brazos sin cruzar relajados en los costados. Transmitimos seguridad en nosotros mismos y en nuestro mensaje. Nuestro contacto visual también es clave. Asegúrate de prestar atención a quienes te están hablando mirándolo a los ojos. Controlar nuestros micro gestos o tics nerviosos es igualmente crucial. Los micro gestos muestran nuestras inseguridades y nuestros labios, pueden ser fáciles de controlar, pero una vez que nos damos cuenta de que los hacemos, podemos dar los primeros pasos para disciplinarnos y evitarlos.
Y por supuesto, una sonrisa, una gran sonrisa no forzada puede atraer la atención de los demás y comunicar un estado de ánimo muy positivo.
Aplicación Teoterápia
Una de las cosas importantes es entregarle al Espíritu Santo el control de todo nuestro, ser integral, espíritu, alma y cuerpo para que él nos ayude, y produzca en nosotros su fruto; eso hará que tengamos carisma y que podamos llegar al corazón de los demás de una manera sencilla y de una manera profunda.2
Pidámosle al Espíritu Santo de Dios, que tome el control de nuestras vidas y que ponga a relucir, los dones, talentos y habilidades que Dios nos ha dado y ejercitar el carisma.

