Introducción
A veces se tienen comportamientos que nos sorprenden, que nos lastiman y lastimamos a quienes queremos por estar tan cerca a nosotros. Pablo dice “… porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago…” Rom 7:19-25.
A medida que crecemos se van plantando pensamientos, comportamientos, ideas, que el medio en el que se crece influencia en el carácter de la persona, esto se va acumulando en lo profundo de nuestro corazón y a un estímulo externo va aflorar sin la menor intención consciente.
Así como la cebolla tiene muchas capas que se superponen las una a la otras, nuestro corazón va guardando poco a poco acontecimientos, los cuales no podemos arrancarlos de manera brusca y en un solo tirón, pues el daño que se generaría sería irreversible, perdemos la personalidad, la esencia de nuestro ser, se distorsiona el diseño original: el objetivo de Dios es volvernos justo a ese diseño que es perfecto.
Cuando recibimos a Jesucristo comienza un proceso de restauración, la regeneración psicológica (alma) en cada una de sus funciones mente, voluntad y emociones. que con la ayuda del Espíritu Santo profundizamos a lugares que de otra manera no tendríamos acceso.
El se encarga de hacernos conscientes de situaciones que afectaron nuestra vida, nos confronta con ese hecho, nos acompaña para que no sintamos que estamos solos, y podemos regenerar esa área afectada, y recordarla sin que influya negativamente nuestro comportamiento.
Oremos
Amado padre celestial te damos gracias por el perfecto diseño de nuestro ser, te pedimos que en tu gran sabiduría y misericordia con la ayuda de tu Santo Espíritu me lleves al momento que afectó mi vida y que hoy influye en comportamientos que me hacen daño, que El me haga consciente y arrope con su Unción para ser libre de glorificar tu nombre en todo mi ser, en el nombre de Jesucristo Amén.

