“Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”. (Lucas 17:3)
Los conflictos en la vida nos sirven para el crecimiento y desarrollo personal (Romanos 8:28), pero es real para aquellos que aman a Dios y lo que esté pasando no sea fruto de la desobediencia o decisiones tomadas por nuestro ego.
Y aún a pesar de nuestros errores, su misericordia nos alcanza y utilizará todo con el propósito de formar el carácter de Cristo en nosotros. (Romanos 11:33)
La diferencia para aquellos que creemos en Jesús no es la ausencia de la oscuridad, sino la presencia de la Luz.
Hay en la vida de los que hacen de un vaso de agua una tormenta y otros al contrario tratan de tapar el sol con un dedo, tan dañino es uno como el otro.
Ver los problemas con paños tibios y obviar conflictos que pueden ser destructivos y tratar de asumir que pasaran pronto sin tratarlos es igualmente destructivos como hacer activar una ojiva nuclear, “arma de destrucción masiva.”
En Teo terapia aprendemos como un principio que la vida traerá conflictos y ellos debo enfrentar, resolver y avanzar porque el siguiente será mayor y lo lograré enfrentar gracias al entrenamiento logrado a través de este que fue más pequeño y aprendí de él.

