El Salón De La Fama

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Hebreos 11

El autor de la carta a los hebreos nos describe una galería de personajes que cambiaron el curso de la historia a tal punto que miles de años después aún siguen siendo recordados por su fe en e único Dios verdadero; incluso los han llamado héroes de la fe, por su valentía en mantenerse firme inclusive a costa de su propia vida, como ejemplo un Daniel al enfrentarse a unos leones en un foso donde era imposible huir de ellos. Vamos a estudiar un poco sobre el padre de la fe Abraham, antepasado de Daniel.

 

Aunque no fue el primero en confiar en Dios, si es muy relevante las circunstancias por las que atravesó para ganarse ese título.

Abram ese era su nombre sumerio, el nació y creció, según la escritura, en una ciudad llamada Ur, de caldea en Sumer lo que hoy es Irán e Irak; una región politeísta, dioses a los cuales les hacían sacrificios humanos.

Un día se le revela a Abram el único Dios, y le dice que salga de ese lugar, con la dirección específica que deje a sus parientes, él sale con su esposa Sara, su padre taré y su sobrino-hijo Lot huérfano de padres.

¿A donde iba Abram?, en ese momento lo sabia, solo se dejaba guiar por él Dios que apenas y conocía por las historias que le habían contado sus antepasados como Noé. Esto era suficiente para creer.

Sara su esposa era estéril y ya se hacían mayores lo que impedía una descendencia, sinónimo de bendición; al fin Sara concibe al pequeño Isaac y Abraham recibe una prueba de vida o muerte, debía demostrar que su confianza en Dios era cierta y que las costumbres de su antigua vida ya no lo influenciaban; debía sacrificar su único hijo, al que amaba con todas sus fuerzas.

El creyó en esperanza, contra toda probabilidad de salvar la vida de su pequeño se evaporaba, solo confinaba que Dios Todopoderoso era capaz de volverlo a la vida de nuevo, así como una vez le había dado vida en el vientre de su madre.

Hoy tenemos la certeza de que el Dios quien confiamos pondrá nuestros nombres en el salón de la fama en la eternidad, y pasaremos a la historia como los que renunciaron a la vieja manera de vivir y nos revestimos de la Gracia de nuestro señor Jesucristo quien venció la muerte y nos dio vida eterna en su nombre.