“En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones.” 1Pedro 3:7
El Señor Jesús nos muestra con su ejemplo, como trató y edificó a la Iglesia; así debería ser el trato y la comunicación en la pareja que quiere glorificar al Señor.
En tiempos modernos, la calidad del trato en las parejas ha sufrido un considerable deterioro. El mal trato verbal que hoy se observa en constante aumento lleva a la perdida del dominio propio, pasando rápidamente a la agresión física. Es por ello que el Señor recomienda en todo momento que las palabras deben edificar, deben ser comprensivas, agradables y cordiales, entre otras recomendaciones.
La relación sexual y la comunicación en el matrimonio son dos pilares fundamentales para una relación sana y satisfactoria.
Cuando la comunicación es abierta y honesta, la vida sexual también se ve beneficiada, y viceversa. Ambos aspectos están conectados y requieren trabajo en equipo para que el matrimonio sea satisfactorio y feliz.
La Biblia nos dice en 1 Corintios 7:3 “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido”.
Evaluemos: ¿Nuestra comunicación, dentro y fuera del hogar, refleja temor santo a Dios?

