Hebreos 12:1-2 TLA
¡Todas esas personas están a nuestro alrededor como testigos! Por eso debemos dejar de lado el pecado que es un estorbo, pues la vida es una carrera que exige resistencia. Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor. Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios.
Dios nos ofrece liberación para cualquier atadura que tengamos. De verdad nuestro Padre puede tomar cualquier error que hayamos cometido en el pasado y sacar a relucir la belleza de ese error.
No tenemos que ser tan duras con nosotras mismos.
No hace falta que nos sintamos atrapadas, pensar que hemos fallado o aferrarnos con tanta fuerza a nuestro error como para no poder experimentar el gozo de nuestras circunstancias actuales.
Vuelve tu rostro hacia Dios y permítele romper esas ataduras. Él puede tomar esa experiencia y convertirla en una fuente de empatía y humildad hacia los demás.
Observa cómo se van rompiendo las cadenas y fíjate en que, ahora, vas muchísimo mas ligera que antes.
¿Reflexiona, en que errores del pasado te esta costando soltar?
Tómate unos minutos para permitir que su promesa de redención se abra camino en tu corazón. Y, después perdónate a ti misma.

