“Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”
Romanos 8: 37-39
En la vida siempre nos enfrentamos con situaciones o personas que nos hieren o herimos.
Dios nos creó para tener relación e intimidad con Él, pero también fuimos creados para vivir en relación con otros.
En el libro de Génesis 2:18 nos dice a todos: “No es bueno que el hombre esté sólo, le haré ayuda idónea para él” (y esto incluye hombre o mujer)
Alguien dijo:” Si quieres ir rápido, camina sólo, pero si quieres llegar lejos camina con otros”
Hay momentos en la vida que pueden ser muy solitarios, por haber transitado por experiencias de abandono, pérdidas de un ser querido o cuando hemos entregado nuestro corazón y lo han maltratado y herido. Estas experiencias van dejando heridas profundas.
¿Qué PODEMOS HACER CON EL DOLOR?
En inherente a nuestra humanidad buscar que alguien nos ayude a atenuar el dolor, dándonos nuevas esperanzas. Pero ya hemos comprobado que rara vez sucede esto, y por consiguiente podemos sentirnos aún más lastimadas.
PERO HAY UNA RESPUESTA AL SUFRIMIENTO
Y esa respuesta viene a través de Cristo, que murió por nuestros pecados y también por nuestras heridas emocionales Isaías 53: 4-5
Jesús resucitó para darnos la victoria y sanar nuestras heridas “por su llaga fuimos curados”.
Dios sabe que pasamos por relaciones rotas y atravesamos por sueños que se hicieron pedazos…nuestro dolor le importa a Dios porque nos ama incondicionalmente.
¡¡Su Resurrección nos ofrece la ESPERANZA de UNA VIDA NUEVA!!
Tu momento de buscarlo es hoy, invítalo a tu corazón como tu Señor y Salvador y comienza la mejor aventura de perdón y amor para siempre.

