Cuando uno está pasando por momentos de angustia, tiende a verlo todo de manera negativa, sin salida ni oportunidades. Porque tal como sientas es como interpretarás tu realidad, y es posible que termines distorsionando:
- Tu forma de pensar.
- Tu forma de comunicarte con tu entorno.
- Tu forma de relacionarte con los que te rodean.
- Tu forma de tomar decisiones.
Vivir en constante angustia nos lleva a pensar de manera incorrecta, a comunicarnos y relacionarnos desfavorablemente pues nuestras decisiones están siendo totalmente distorsionadas por esa emoción.
Las decisiones que tomamos las realizamos en base a lo que sentimos en la mayoría de las veces. “Hoy me siento bien, todo me ira bien, hoy me siento mal, todo me ira mal”.
La angustia no solo hace que uno se haga daño y se boicotee, sino que esa emoción de angustia contenida por mucho tiempo puede transformarse en ira y nos puede llevar a lastimar a los que están a nuestro alrededor, a nuestra familia, nuestros compañeros de trabajo, pues nuestras experiencias negativas y frustraciones nos limitan en nuestra forma de relacionarnos.
APLICACION TEOTERAPICA
Vivir la vida bien, es más que tener pensamientos positivos, o una relación familiar sana, o tener un buen puesto de trabajo, o lo que el mundo dice que es necesario. Para vivir bien necesitamos abrir el corazón para permitir que el Espíritu Santo nos ayude a revisar que origino ese sentimiento de angustia que nos está llevando a distorsionar la forma en que vivimos. Con su ayuda no solo identificaremos lo que nos está angustiando, sino que también trabajaremos en esas situaciones que nos exceden.
La disposición que tengamos de salir de ese lugar y sanar nuestro interior, nos permitirá estar mejor preparados para alcanzar nuevas fuerzas para seguir adelante y mejorar nuestras relaciones interpersonales.

