“Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová. (Salmo 128:3-4)
En el escenario actual, podemos decir que las familias son muy diferentes y los estereotipos tradicionales se han roto por completo. Las parejas esperan más tiempo para tener hijos y cada vez se forman más familias tras la separación, con hijos por ambas partes.
Además, los jóvenes tardan más en dejar el hogar familiar y cuando dejan a la familia, muchas veces optan por compartir casa con amigos, descuidando sus responsabilidades.
También es importante señalar que con la consolidación que a partir de la pandemia tomó un lugar relevante la modalidad de Home Office, cada día es más habitual pasar una cantidad importante de tiempo en casa, para trabajar, pero eso no es un indicativo de que haya un tiempo importante para dedicar a la familia.
Hoy nos debemos plantear seriamente que tipo de Familia es la que queremos tener o construir, la que el mundo nos quiere imponer o la que Dios nos indica que es la buena para vivir en armonía desarrollando de este modo un proyecto familia que nos lleve a disfrutar de la armonía familiar.

