“Amados hermanos míos, no os engañéis. Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación” Santiago 1:16 y17
El Señor nos da la capacidad y sabiduría para ser buenos administradores, no solo de los talentos y dones; sino también en el área financiera. Dios todo lo que da es bueno y en especial los regalos espirituales, para su vida.
El mayor desafío es entender que la dádiva viene de Dios y no de la buena suerte, la oportunidad que alguien me dio o las capacidades innatas que se poseen para hacer los negocios. No se deje engañar por las corrientes de este mundo y de las falsas ilusiones de hacer tesoros terrenales que quieren llevar a su vida a la esclavitud del tirano dinero.
Deposite su confianza en el Dios que abre las puertas de un nuevo trabajo; dejarse guiar por los principios que la Biblia enseña y por sobre todas las cosas; aplique la sabiduría celestial en las financias y en el manejo de la economía. Así cada hijo de Dios va a disfrutar de la liberación financiera total y ya dejar de vivir con deudas o derrotas financieras.

