“Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”
(Colosenses 3:14).
El cambio comienza cuando reconoces que necesitas la misericordia, el poder y el amor del Señor, necesitas ser perdonado, necesitas que te transforme a su imagen y semejanza, el cambio solo se dará cuando le pidas a Dios que te ayude.
Este es el Dios que te busca con amor, si lo buscas, lo encontrarás. Dile “Señor, me doy cuenta que he descuidado mi matrimonio. Si le confiesas tus fallas, experimentarás su amor poderoso y constante.
Expresa tu amor con pequeños gestos de bondad todos los días.
El amor se demuestra en las cosas pequeñas. Las pequeñas bondades le dicen a tu cónyuge que no te has olvidado de él. Comienza por comprometerte a realizar un pequeño gesto de bondad todos los días.
Hazle a tu esposo su comida favorita, busca la ropa de tu esposa en la tintorería, haz las pequeñas cosas que le faciliten la vida. Puede ser que tu cónyuge no valore lo que haces, pero si lo que haces es lo correcto ante Dios, a largo plazo, tendrá un impacto sorprendente en tu relación matrimonial.
La Palabra de Dios es muy clara, que la verdadera vida cristiana siempre lleva una dinámica que va más allá de los buenos deseos o intenciones, es una vida que se desafía cada día en obedecer a Dios, y hacer los cambios que se requieren para lograr un matrimonio feliz.

