“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:13-14)
Cuando el hombre intenta resolver sus conflictos, desde su alma: pensamientos, emociones y aun su buena voluntad, llegará a un punto de insatisfacción y frustración.
Gran cantidad de matrimonios y parejas experimentan, reclamos de insatisfacción es sus relaciones de intimidad, sentimientos de no ser amados, falta de tiempos para compartir. Esto es el síntoma de que el hombre está abriendo pozos donde no hay agua de vida eterna, por lo tanto, pronto experimentarán familias desilusionadas, sin gozo, ni paz.
Buscar al Señor en todo momento, es recurrir a la verdadera fuente de amor, es estar plenos en el espíritu para que el alma equilibrada se una a su esposa o esposo y disfruten de una plena intimidad, tanto emocional como sexual. Beber del agua de vida eterna, es disfrutar de la vida en abundancia que el Señor provee para sus hijos.
El desafío es para todos aquellos valientes que buscan ser transformados y renovados en todo su ser interior, aquellos que desean pagar el precio, para luego vivir la recompensa.

