Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Santiago 3:2
Introducción.
Los seres humanos percibimos el mundo en base a nuestras emociones y actuamos en consecuencia; por lo tanto, si nuestro interior no está sano, nuestro exterior tampoco lo estará.
- Conozcamos nuestro interior.
El desafío que todos tenemos por delante consiste en aprender a descubrir cómo funciona nuestro mundo interior y, de esa forma, tener mayores posibilidades de influir en él de manera positiva. Por este motivo, cuestionaremos en este capítulo nuestras culpas, su origen y cómo liberarnos de las cargas que no nos corresponden.
- Identifiquemos nuestras culpas.
¿TENEMOS CULPAS REALES O CULPAS TÓXICAS?
Es imprescindible hacer esta distinción entre la culpa real y la culpa tóxica.
- La culpa real es la que se produce cuando se transgrede una ley, ya sea moral, universal o divina, teniendo conciencia de ello.
- La culpa tóxica se produce cuando los sentimientos de culpa que pretenden atormentar a una persona no se deben a las leyes llamadas universales, sino que provienen de causas emocionales. Esta clase de culpa muchas veces es utilizada por otras personas para manipularnos, como veremos más adelante.
- ¿De dónde proviene mi culpa?
Una de las causas más frecuentes proviene de la forma en que los padres tratan a sus hijos frente a un error cometido.
Aplicación Teoterápica.
Independientemente cual sea el origen de tu culpa, no importando si esta es real o imaginaria en tu vida, Dios es la respuesta a tu necesidad de sanidad, entrega tu dolor, entrega tu sentimiento de culpabilidad y deja que su bálsamo de amor llene todo tu interior.

